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Reflexiones
El Yugo
Yugo es un instrumento de madera al cual, formando yunta (pareja), se uncen (amarran) las mulas o los bueyes, y en el que va sujeta la lanza o pértigo del carro, el timón del arado, etc. El término proviene del latín iugum, el cual a su vez deriva de una raíz indoeuropea que aparece en el sánscrito como yug; = 'unión'.
El propósito de enyugar o unir por ejemplo animales, es generalmente para:
a) Trabajar la tierra
b) Transporte
Siempre hay un propósito bien definido para ello. Debemos entender que una buena yunta no se da solo por el hecho de unir a dos animales a un yugo, sino que es el resultado de un largo proceso:
Debe haber sido adiestrada por un instructor para ello,
Las capacidades de cada animal deben haber sido identif icadas para determinar
sus roles y posición en la yunta y
Deben aprender a trabajar y actuar como un equipo
Pero, se preguntará más alguno de ustedes, bueno y ¿qué tiene que ver todo esto con nosotros los seres humanos?
Me he permitido hacer esta introducción sobre el yugo y las características de las yuntas para dar a entender, mejor, lo que Dios desea de cada uno de nosotros.
Para ello vamos a ir a la Santa Biblia.
En las Sagradas Escrituras encontramos cerca de 50 citas que hacen referencia a YUGO (en griego: zugos (zugov) .
Entre las muchas citas, el término se emplea en forma figurada (metáfora) y se le asocia, en un alto porcentaje, en el sentido de: “a quién o quienes obedecemos y estamos unidos.
Por ejemplo como símbolo:
? De servidumbre (por ejemplo: personas ligadas a un contrato de trabajo): 1 Ti 6:1
? De opresión (por ejemplo: exigir cosas q ue ni siquiera el que las pide las realiza): Hch 15:10
? De esclavitud o pecado (por ejemplo: hábitos o costumbres inmorales): Gal 5:1
También se usa como símbolo de unión en relaciones interpersonales:
En 2 Co. 6.14 para definir el “yugo desigual” y en Fil. 4.3 Pablo se usa como símbolo para definir a un fiel y leal compañero, como “compañero de yugo”.
Por último y utilizado por Jesús, lo hace como una invitación de unión a él mismo:
“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” Mt 11: 29-30
Como individuos, matrimonio, familia e iglesia, Dios nos invita a unirnos a Él en nuestro transitar por esta vida. Imaginemos que este transitar sea como tirando de una carreta; la carreta simboliza nuestra propia vida. A veces la carga es liviana y otras veces se torna muy pesada. El avance de este transitar depende básicamente de tres aspectos y que ya hemos visto en el ejemplo de las yuntas.
a) Si estamos sometidos a un instructor o maestro que nos enseña como sortear y solucionar las muy variadas y a veces muy difíciles etapas de nuestra vida.
b) De la capacidad de aprendizaje en nuestro coexistir (relaciones humanas, comunicación, amor y perdón)
c) Si los roles están bien definidos y aplicados (responsabilidades y trabajo en equipo)
Así como el domador o instructor que vimos al comienzo de esta reflexión, Nuestro Señor (Jesucristo) como instructor, desea:
Enseñarnos a convivir en paz, nos socorre y ayuda cuando por alguna razón nos accidentamos (dañamos) solos o mutuamente y/o nos fatigamos. Su enfoque está primordialmente en enseñarnos a amarnos (Jn 13:34), animarnos 1 (Tes 4:18), tolerarnos y perdonarnos (Col 3:13), etc., unos a otros.
Enyugados – unidos - a Él, nos comparte su maestría, experiencia y carácter (manso y humilde de corazón), De Él aprendemos nuestras responsabilidades afectivas y de convivencia (Ef 5:22-33) y también nuestras responsabilidades espirituales (Dt 4:9-13)
El propósito que mueve a nuestro instructor, es que nuestro viaje por la vida, a pesar de las circunstancias o situaciones, sea de bendición y de victoria para cada uno de nosotros; como individuos, como familia, como iglesia y como representantes suyos, también para nuestro prójimo.
Los beneficios de una vida unida a Jesús, son innumerables. Aquí algunas situaciones, por las que algunos de nosotros hemos pasado, otros estamos pasando y, quizás, algunos aún no hemos experimentado y en las cuales Él desea ayudarnos:
AFLICCION: Juan 16:33, Salmo 119:49-50
ANGUSTIA: Salmo 86:7
CANSANCIO: Isaías 40:29-31
ENFERMEDAD: Isaías 53:4-5
ESCASEZ: Filipense s 4:19, Salmo 37:25, Salmo 23:1
FRUSTRACIÓN: Romanos 8:28
INSEGURIDAD: Salmo 61:3-4
NECESIDAD: Mateo 6:31-33
SOLEDAD: Mateo 28:20
TEMOR: Isaías 41:10
LA INVITACION DEL MAESTRO:
“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”
!SIGUE VIGENTE!
Jesús nos invita a tomar Su yugo (unirnos a El), y aprender de Él; esto es, abandonar nuestra propia voluntad, someternos a la voluntad de Dios, contentándonos con un puesto de humildad; así será cómo hallaremos descanso para nuestra alma. Su yugo es fácil, y Su carga ligera
¿ LA ACEPTAS ?
Bendiciones
Juan Paulus
Equipo de colaboradores del Portal de la Iglesia Latina
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